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Belleza y bienestar, Portada

Acerca de la ansiedad

Se habla mucho sobre la ansiedad, normalmente de forma negativa. La gente quiere eliminarla y no volver a tener ansiedad nunca. Pero ¿eso sería bueno? Imaginemos por un momento a una persona que no tuviera nada de ansiedad ante un examen, una entrevista de trabajo o cualquier reto, pues no estudiaría, no se prepararía, le daría igual llegar tarde, etc.

Los psicólogos decimos que la relación entre la ansiedad y el rendimiento ante cualquier tarea tiene forma de u invertida. Como ya hemos visto, no tener nada de ansiedad nos perjudica, así que a medida que uno va teniendo más ansiedad el rendimiento mejora (la persona estudia más, hace cursos para mejorar su CV…). Pero llega un momento en que esto se invierte, y a mayor ansiedad peor rendimiento (se estresa tanto que no puede dormir, se le olvidan los contenidos, suda durante la entrevista…).

Pero ¿qué es la ansiedad? La ansiedad es una respuesta similar a la del miedo pero sin un objeto. Por ejemplo, si tuviera delante un león nadie diría que tengo ansiedad, sino que tengo miedo, porque se identifica al león como el causante del miedo. Esta respuesta es buena y adaptativa, por eso la tenemos. El miedo hace que nuestro corazón bombee mucho más rápido y nuestros pulmones inhalen más oxígeno, para proporcionar un extra de energía a los brazos y las piernas. Así, uno puede huir o luchar mejor. Además, hace que pensemos lo peor rápidamente, automáticamente. Imaginaos que nos paramos a pensar: “parece un león con dientes afilados y se dirige rápidamente hacia mí, debería irme”. Pues ya estaríamos muertos. Sin embargo, automáticamente nos sentimos en peligro y salimos huyendo.

Así que entendiendo esta respuesta, podemos entender cuándo la ansiedad da problemas. Las dificultades de hoy en día no tienen que ver con leones, sino con problemas de pareja, enfermedades, etc., para los que no hace falta correr ni pelear. Hay veces que el origen puede ser algo muy malo en un momento, pero muchas veces es por un estrés que no es tan intenso pero que es continuo, que se mantiene día tras día. Por cualquiera de estos dos motivos, cuando nos sobrepasa se activa ese mismo mecanismo generando lo que se llama un ataque de ansiedad. Como ese exceso de oxígeno no se utiliza, produce sensación de mareo y en las extremidades sensación de hormigueo. El cuerpo nota ese exceso de oxígeno e intenta disminuirlo cerrando parcialmente la entrada, generando sensación de ahogo. Esto nos agobia, así que intentamos respirar más deprisa, por lo que nos sobra aún más oxígeno y nuestro organismo cierra más la entrada de aire. Pensamos siempre lo peor, y como no hay un objeto al que dirigir estos pensamientos negativos, incluso podemos llegar a tener la sensación de irnos a morir en ese momento o de volvernos locos.

Como ya he dicho estas situaciones suelen mantenerse en el tiempo, y esto genera problemas añadidos por mantener una respuesta que gasta mucha energía y acelera nuestro cuerpo.

Pero todo esto es una llamada de atención de nuestro cuerpo, que nos está diciendo que hay algo en nuestra vida que nos está sobrepasando. Nuestro cuerpo nos está advirtiendo de que debemos cuidarnos, nos indica que hay algo que nos hace infelices y que necesitamos tomarnos tiempo para ver qué nos está pasando.

Ansiedad

Imagen cortesía de  David Castillo Dominici de FreeDigitalPhotos.net.

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