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Allende Madrid, Portada, Sociedad

Doce buenas razones para contratar traductores profesionales

¿Deseas internacionalizar su negocio? ¿Te has casado en Las Vegas? ¿Quieres adoptar en el extranjero? ¿Te vas a estudiar o trabajar fuera? Estos son los consejos que nos da Words & Metrics para acertar en la elección de un traductor.

  1. No siempre es necesario traducirlo todo. Un traductor serio le asesorará sobre la conveniencia de hacerlo o no. Por ejemplo, si dentro de nuestro folleto en español hay una sección dirigida únicamente a clientes españoles y vamos a encargar una versión del folleto en inglés para nuestra internacionalización, la sección para clientes españoles puede suprimirse directamente.
  1. Una imagen vale más que mil palabras. Un buen traductor reconoce cuándo es conveniente introducir una imagen, gráfico o diagrama en vez de texto. Hay imágenes comprensibles a hablantes de todo el mundo. Basta con darse un paseo por el aeropuerto para comprobar que esta estrategia funciona.
  1. Ojito a las diferencias culturales. Un traductor profesional es capaz de identificar aquellos conceptos que no son comprensibles para la cultura meta o que incluso pueden significar lo contrario en la misma (menudo estrago, ¿no?). Todo traductor que se precie le advertirá del error y le propondrá una solución.
  1. La importancia de cuidar el estilo. Proporcione un briefing al traductor sobre el público objetivo de la traducción. No es lo mismo escribir para expertos que para aficionados. No es lo mismo el español de España que el de México. Un traductor profesional se desenvolverá en todos los estilos y registros.
  1. No hay traducción que valga si no va acompañada de una revisión. Como dice el refrán, cuatro ojos ven más que dos. La relectura externa es sinónimo de calidad.
  1. Saber idiomas no implica saber traducir. No se fíe de los amigos que dicen saber inglés. Ni de sus propias dotes de comunicador poliglota. Una cosa es hablar y otra saber despegarse del original y redactar una traducción fluida. Como reza la sabiduría popular, zapatero, a tus zapatos. Y el traductor para las traducciones.
  1. Las copias de seguridad pueden salvarlo. ¿Cuántos cambios no habrá hecho sobre un texto original? Si bien recomiendo siempre entregar el original definitivo, sigue habiendo quien precisa modificaciones una y otra vez. Solo un traductor profesional será capaz de rescatar los borradores anteriores de su disco duro, gracias a su memoria de traducción y demás tecnologías específicas para traductores profesionales, y aplicar los cambios correspondientes sin mayores perjuicios.
  1. Diga no a la traducción automática. A pesar de las inversiones y los esfuerzos realizados por grandes compañías para el desarrollo de traductores automáticos, en términos de comunicación la máquina no es sustituto de la persona. Contratar un traductor profesional desde el principio le saldrá más barato que arreglar el desaguisado causado por una mala traducción automática. Además, siempre es más agradable tener a un profesional con quien hablar cuando precise asesoramiento sobre la traducción o tenga dudas.
  1. Desconfíe de quien realice inversas. Los traductores profesionales únicamente traducen hacia su lengua materna. Y sanseacabó. Si su traductor asegura poder traducir a más idiomas, tal vez no esté ante el paradigma de la ética profesional.
  1. Un traductor profesional es su lector más incondicional. Cada una de las preguntas que el traductor profesional le plantee le ayudará a mejorar la comprensión de sus textos. Puede contar con él también para revisar las pruebas de maquetación. De hecho, es lo que debe hacer para ahorrarse disgustos por la mala colocación de una palabra. Recuerde que el maquetador no tiene por qué entender la traducción si no está en su idioma.
  1. Los números también se traducen. El mal uso de las reglas tipográficas es uno de los principales fallos de un intruso, ya que cambian de un idioma a otro. Un traductor profesional puntuará como es debido.
  1. Una buena traducción es una buena inversión. ¿Cuánto le ha costado desarrollar ese producto? ¿Y la elaboración de los textos originales? Haga las cuentas, las va a necesitar. La traducción vale lo que tiene que valer. Un traductor a jornada completa puede traducir entre dos mil y tres mil palabras diarias en función de las características del texto y de los medios a su alcance. Si un traductor le ofrece una tarifa demasiado baja, tal vez no se trate de un traductor profesional. ¿Ya hizo las cuentas? ¿De verdad quiere poner en riesgo tanto esfuerzo por una mala traducción? No se la juegue, contrate a profesionales de la traducción como Words & Metrics.

Acerca de @PauCM91

http://about.me/paulacoto

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