Arancha Palomino
Arancha Palomino FOTO - Europa Press
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Arancha Palomino rompe su silencio: “Te puedo asegurar que mi tía no ha sido envenenada”

Desde su detención hace una semana por el presunto homicidio de su tía de 85 años por envenenamiento, Arancha Palomino y su marido, el actor Luis Lorenzo, se han convertido en los grandes protagonistas del momento. A pesar de que la autopsia de la anciana parece concluyente por los altísimos niveles de cadmio – 200 veces superior de lo normal – y de manganeso – 20 – el matrimonio mantiene su inocencia.

Y este jueves, por primera vez, Arancha ha concedido una entrevista y ha hablado largo y tendido en ‘El programa de Ana Rosa’, asegurado que no tiene ninguna duda de que podrá demostrar su inocencia y resaltando su interés para esclarecer las extrañas circunstancias que han rodeado a la muerte de su tía.

“Yo no estoy acusada en este momento por asesinato, estamos siendo investigados. A mí no se me ha notificado ningún tipo de auto por envenenamiento y la presencia de metales pesados en la autopsia son unos indicios que se van a aclarar y mi máximo interés es colaborar con la justicia” ha comenzado, molesta porque, según ella, no se está respetando su presunción de inocencia ni la de su marido.

“El resultado de la autopsia no es concluyente. Se habla de una etilogía homicida pero tampoco se explican los motivos ni por qué se no se descarta la accidentalidad de la muerte” ha apuntado, desvelando que en su interés por demostrar su inocencia “se ha encargado un informe con unos expertos para esclarecer los hechos y poder dar una explicación para explicar esos niveles de cadmio”.

“Esoy aquí porque no tengo nada que ocultar y puedo asegurar que mi tía jamás fue envenenada, sino todo lo conrario. Puedo acreditar todos los cuidados médicos que ha tenido mi tía, y en ningún momento se le ha adminitrado ninguna sustancia mas allá de lo pautado por los médicos” ha añadido, insistiendo en que tiene diferentes informes y pruebas médicas para dar un giro a su caso y demostrar que ni ella ni su marido tienen nada que ver en el fallecimiento de la anciana.

Al ser preguntada por los altísimos niveles de cadmio y manganeso en el organismo de su tía reflejados por la autopsia, Arancha ha afirmado que prefiere ser “prudente” y “no hablar de términos científicos, pero esos niveles no pueden vincularse en ningún caso a la muerte”. “Soy la primera sorprendida, pero he encargado a un equipo de profesionales que realicen todas las pruebas que sean necesarias para llegar al fondo de esta cuestión y no quede ningún atisbo de duda, porque te puedo asegurar que mi tía no ha sido envenenada y ni siquiera sabía qué era el cadmio y en mi casa no hay” asegura, dejando claro que ella es “la primera interesada en llegar al fondo de esta cuestión”.

“Ya hay datos científicos que podrán dar luz y esclarecer las dudas lógicas, que me han surgido hasta a mí, por la presencia de metales pesados y son teorías que atribuirían el motivo de la muerte, que en nada tendría que ver con nosotros ni con una ingesta inducida de ese mineral” ha desvelado, apuntando que aunque entiende que esté siendo investigada pide cautela y que en su caso se respete la presunción de inocencia: “Puedo asegurar que lo único que he hecho yo es prestarle todos los cuidados médicos, personales y asistenciales que mi tía ha necesitado”.

Nerviosa y a punto de romperse en varias ocasiones, Arancha ha hablado del delicado estado de salud de su tía, contradiciéndose en varias ocasiones acerca de si la anciana sufría un deterioro cognitivo o si por el contrario estaba en perfectas facultades mentales para cambiar su testamento a favor de su sobrina como hizo.

¿Por qué, si era autónoma, se quedó a vivir en su casa con ellos en lugar de regresar a Asturias, donde hasta entonces vivía sola y los vecinos aseguran que no tenía ningún problema de salud más que sordera y varices en las piernas? “Vino a Madrid para una revisión y se quedó en mi domicilio porque en ese tiempo había empeorado y porque en Grado no estaba teniendo los cuidados médicos que necesitaba” ha asegurado, insistiendo en que tuvo todos los cuidados precisos y así lo puede acreditar, apuntando que su deterioro fue imparable en los últimos tiempos.

“Mi tía tenía sus facultades mentales intactas, hay un certificado médico que lo acredita y por eso cambió el testamento. Hace 20 años tenía uno y en el segundo nombró al mismo heredero haciendole el mismo legado, y nombra a más herederos, incluyendo a mi tío el denunciante que hace 20 años no estaba y a mí” ha contado, admitiendo que no recordaba en qué momento le diagnosticaron el deterioro cognitivo – había indicios de que sufría cuerpos de Lewy, un tipo de demencia – y cuándo cambió su testamento y le otorgó el poder para manejar sus cuentas.

Un poder que, sostiene, solo quería para saber el dinero del que su tía disponía en sus cuentas – y que uno de los notarios a los que acudió le negó al no ver en condiciones a la anciana – para ver qué tipo de cuidados podía proporcionarle y administrar de la mejor manera posible sus bienes: “Nunca he tocado ese dinero ni he hecho uso de él desde su muerte”.

Sobre la denuncia por secuestro de su tía que su familia interpuso contra ella afirma que fue por “un móvil económico”. “Mi tío no paraba de llamarla y no soportaba que tuviese contacto conmigo y mi tía decía que a sus años no era dueña de su persona y que para vivir así era mejor morirse” ha contado, manteniendo que tiene pruebas que demostrarían, con el listado de llamadas y mensajes, “que sí hablaban con Isabel, que rechazaron venir a verla a Madrid y hacerse cargo de ella porque lo que querían era llevársela a una residencia y ella no quería, por eso se quedó conmigo”.

Sin mucha convicción, Arancha ha explicado que si su marido no dejó a la Guardia Civil ver a la anciana tras la denuncia por secuestro – según ella no fueron a su domicilio sino que ellos se personaron en la comandancia de Rivas cuando les llamaron para informarles de la denuncia – por “preservar la imagen de mi tía porque dos días antes el neurólogo la había desahuciado”.

Precisamente sobre la negativa de Luis Lorenzo a declarar en sede judicial si tan seguro está de su inocencia, Arancha ha preferido no pronunciarse: “Es una decisión que a mi no me compete responder, yo declaré. No puedo hablar de mi marido pero sí pongo la mano en el fuego que no ha tenido nada que ver con la muerte de mi tía”.

¿Si no les importaba el dinero, porque la Guardia Civil ha encontrado en el registro de su domicilio 140.000 euros en efectivo? Como ha explicado la asturiana, “por decisión de su marido”, de guardar en su casa el dinero que ha ganado “fruto de una trayectoria profesional de 30 años”, que nada tiene que ver con el dinero de la anciana.

Sin poder contener las lágrimas en un momento dado de su entrevista, en la que además ha negado las versiones de sus vecinos de que tratasen mal a su tía, Arancha ha concluido su intervención asegurando que “no tengo ningún tipo de temor del resulado de este procedimiento, tengo la certeza de demostrar mi inocencia”. “Lo único que hice fue prestarle todos los cuidados y atenciones médicas a mi tía. Nunca tuve ningún tipo de móvil económico y si hubiese tenido algo que ocultar la hubiese incinerado cuando me dieron la oportunidad” ha confesado, admitiendo que viendo a sus hijos “señalados” y a su familia “destrozada” habría incinerado a su tía en lugar de respetar sus deseos de ser enterrada en el cementerio parroquial de Grado junto a su marido.

“Esta situación se va a esclarecer pero el daño mediático que se me está haciendo es irreparable” ha asegurado, insistiendo una vez más en su inocencia y, pese a sus contradicciones, afirmando en repetidas ocasiones que no tiene nada que ver en la muerte de su tía, que colaborará con la justicia, que nunca la trató mal y que lo único que hizo fue cuidarla y proporcionarle los cuidados médicos y asistenciales necesarios.