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En Madrid como en otras partes del mundo hay muchas calles conocidas por ser las más comerciales como la calle Preciados o la más larga como la calle Alcalá pero existe una calle que presume ser la calle más corta de toda la ciudad pero que a sus espaldas tiene una amplia trayectoria histórica. ¿Sabrías decirnos de qué calle se trata? En este post te contamos más sobre la calle más corta de Madrid y sus anécdotas.

Está en pleno centro

Esta calle está entre las comerciales calle Preciados y calle Carmen y no tiene más de 20 metros por lo que se ha ganado con creces el título de ser la calle más corta de toda la ciudad. Otra pista que os damos sobre la calle más corta de Madrid es que en uno de sus lados, están las oficinas de ventas de entradas de Fnac, donde se suelen ver largas colas, ahora menos por la COVID-19, para adquirir entradas para conciertos y espectáculos.

Calle Rompelanzas

El nombre de la calle más corta de Madrid es Rompelanzas y no tiene nada que ver con una lanza o algo que se le parezca a esta arma afilada pero una vez que se conoce su origen tiene una explicación bastante acertada por llamarse así.

Origen de la calle Rompelanzas

El origen de la calle más corta de la capital se remonta al siglo XVI cuando se inauguró la Iglesia del Carmen. El corregidor, Luis Gaitán, mandó derribar las casas que estaban en esta zona para abrir paso. De esta manera, se creó una calle muy estrecha que es la que actualmente se conoce como calle Rompelanzas.

Al poco tiempo del nacimiento de esta callecita tan estrecha, una curiosa anécdota aconteció en ella. Los carruajes del corregidor Luis Gaitán y Juan de Ovando pasaban por allí y vieron como las lanzas de sus carruajes se rompían a su paso por esta vía estrecha debido a la cantidad de baches que había en ella. Las lanzas son unas varas de madera que unen el carro a los caballos así que tras esta pequeña anécdota, sobran más explicaciones para decir por qué la calle más corta de Madrid se llama Rompelanzas.

La placa de la calle donde se puede leer el nombre de la vía ofrece al viandante una recreación de la anécdota del pasado que dio nombre a la actual calle Rompelanzas. Su corta longitud no le han hecho perder parte de ser una calle privilegiada ya que la calle Rompelanzas, entre otros, fue testigo en primera persona del nacimiento de la empresa El Corte Inglés en 1935 por parte de Ramón Areces Rodríguez que compró una antigua sastrería que se fundó en esa calle hacia 1890.

Ahora cuando te encuentres de paseo por el centro y pases por esta callecita de la ciudad, sabrás su origen y podrás recordar todas las lanzas que allí se rompieron cuando pasaban los carruajes de caballos.